Reflexiones sin filtro sobre desarrollo de productos, arquitectura de software y el lado humano de la tecnología.
Durante dos décadas, la industria midió el éxito del software por su capacidad de procesar transacciones. Hoy, cuando la tecnología es un commodity accesible, la verdadera diferenciación no radica en lo que el software hace, sino en lo que hace sentir.
Generar código nunca fue tan fácil; mantenerlo en producción nunca fue tan peligroso. Cómo construir bases de código tipadas, modulares y duraderas en tiempos de velocidad desenfrenada.
En un internet saturado de gradientes estridentes, tarjetas idénticas y efectos visuales superfluos, los principios de la Escuela de Basilea de los años 50 cobran más relevancia que nunca para el software contemporáneo.